11 consejos para superar la soledad

El fin de semana, una chica de nombre Hazel Arias, me escribió por Facebook para solicitarme algunos pasos para superar la soledad. Después de intercambiar durante unos minutos algunas preguntas, le hice ver que la soledad, en su caso por la ausencia de pareja, refleja el hecho de que no se ama lo suficiente y de que depende de una persona para no sentirse sola. La cosa es si solamente no se quiere sentir sola o si realmente quiere experimentar el amor. También, en su caso, le comentaba que debe entender que hay un tiempo perfecto para todo y que la persona que Dios tiene para su vida llegará, ni antes ni después, en su momento. Sin embargo, muchas veces nos desesperamos y creemos o asumimos que ya deberíamos estar viviendo o teniendo algo que anhelamos, sin tan siquiera preguntarnos si eso sería bueno para nosotros.

En fin, cada caso del por qué una persona puede sentirse sola es diferente. De hecho, hay quienes hasta en compañía, se sienten solos. El punto es que el sentimiento es el mismo para todos quienes lo experimentan. Antes de llevar a cabo algún paso para superar la soledad, es importante tener claro qué es lo que nos produce el mismo y a que la soledad es un sentimiento de aislamiento o desamparo que invade el ánimo de una persona, esté o no acompañada, y que llega a generarle angustia y malestar profundo. Ese sentimiento puede ser circunstancial o pasajera, cuando persiste indica incomunicación y carencia de apoyo afectivo.

Leí en Internet algo que me gustó: “la soledad, en muchos casos, es el reflejo de una red pobre de relaciones sociales, en donde las amistades son escasas, insatisfactorias o demasiado superficiales; específicamente, puede presentarse de dos maneras, una emocional, en la que hace falta intenso vínculo con otra persona (amigo, pareja) que genere gusto por la vida y seguridad, y otra social, en la cual la persona no se siente integrada a un grupo que le ayude a compartir intereses y preocupaciones”.

El autor de best sellers y psicólogo, Bernardo Stamateas, menciona que “la soledad no es mala, es maravillosa. Lo que tenemos que distinguir es la soledad del aislamiento, uno puede estar aislado estando con gente. El aislamiento es la dificultad de darse a conocer al otro, es la carencia de la intimidad. Es decir, cuando yo tengo dificultad de conectar con el otro, o de conectarme conmigo mismo, se produce el aislamiento, el aislamiento es la plataforma de todas las enfermedades. Ahora, la soledad es la capacidad de estar con uno mismo, eso es maravilloso; lo que pasa es que históricamente a la soledad siempre se le dio mala prensa. Hay personas que como no pueden estar con su voz interior, entonces prenden la radio, el televisor, siempre están con gente. Pero estar con nosotros mismos es fundamental, porque eso nos permite conectar y mirar nuestro mundo interior para ver cómo estamos yendo en la vida”.

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Es necesario aprender a estar con nosotros mismos y disfrutar esa soledad, tu espacio, tu tiempo y de tus conversaciones internas. Sin embargo son muchas las razones que pueden hacer a una persona sentirse sola, desde quedarse sin trabajo, una ruptura de pareja, la muerte de un ser querido a quien se era muy unido, y entonces, la soledad le lleva a aislamiento y, aguas, que si se agarra mucho la persona a ese sentimiento, hace su debut la depresión.

Para evitar eso, te comparto los siguientes pasos para superar, salir, dejar, soltar, la soledad. Recuerda que es básico, antes que nada, conocer qué te está generando ese sentimiento.

1. Siempre es bueno y adecuado recurrir tus amigos y seres queridos para obtener apoyo. O bien, a un experto que te ayude a descubrir porqué el sentimiento de la soledad está en ti o se ha convertido en tu sombra. Acepta ayuda cuando la necesitas. Todos siempre necesitamos de una guía.

2. Escribir es un gran ejercicio, toma un cuaderno y empieza a escribir todo lo que sientes, te vas a dar cuenta que al hacerlo descubrirás muchas respuestas.

3. Muévete. Evita un estilo de vida tranquilo o acomodado en una zona de confort.
Incorpora la actividad física diaria en tu agenda, como caminar o trotar o algún deporte que siempre has querido practicar o dejaste de practicar.

4. Participa en actividades que sean relajantes y te sirvan para manejar tu estrés, como la meditación y el yoga. Trata en lo posible de dormir lo suficiente en la noche y come saludablemente.

5. Evita aislarte. Busca salir, ir a tomarte un café con alguien, ir al cine con algún [email protected], salir a dar una vuelta al parte, visita amigos que probablemente no vez con frecuencia. Organiza un paseo, inscríbete en un club. Toma esas clases de pintura, de canto, de computación, de baile, de otro idioma que siempre has querido.

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6. Ayuda a otros, haz algo por alguien que necesita ayuda. Esto te permitirá no vivir pensando en tu situación y te sentirás útil y además tendrás compañía. Recuerda que todos somos uno. Es increíble lo mucho que mejoramos cuando dejamos de concentrarnos en nuestras situaciones y nos tendemos la mano a alguien.

7. Toma la iniciativa para entablar nuevas relaciones; se puede determinar qué personas nos interesan, y luego elaborar una estrategia para contactarlas. Por ejemplo, quienes desean pareja, pues salgan de sus casas, déjense salir y en lugares a donde puedan conocer personas con gustos afines.

8. Considera que no hay nada que perder y que el miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores.

9. Deja de buscar excusas y echarle la culpa a los demás y disfrutar de tu posición de víctima.

10. Lee un buen libro, mira tu película favorita o programa de televisión, o navega en la Internet. Busca, eso sí, material que sea divertido, no historias que den pena o que te suman más en la soledad. Todas estas opciones sincronizarán tu cerebro en un canal diferente y alejará tu atención de tu soledad.

11. Ve por algo que siempre deseaste. Es el momento de salir a buscar hacer una distracción que siempre quisiste y nunca te has atrevido.

Recuerda que todo comienza en ti. Debes sentarte con calma y ser muy sincero y buscar dentro de uno mismo qué tipo de soledad es la que se sufres y a qué circunstancias se deben. Pierde el miedo a revisar, hurgar, escarbar dentro de ti, reconoce tus ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos y evaluar honestamente tu autoimagen.

Deja de darle importancia a lo que los demás esperan de ti o a lo que supone deberías estar viviendo según los demás. Ábrete, disfruta de tus momentos a solas y genérate más espacios con otras personas. De primero acéptate y ámate tu mismo para que aceptes y ames a los demás y por ende, atraigas eso de los otros.

Y recuerda: ¡a sonreír, agradecer y abrazar tu vida!

¡Gracias por existir, compartir y estar!

Por Christopher Barquero

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