Un camino hacia la felicidad y paz interior

Cuando cambia tu mente, tu cerebro también cambia. la actividad mental crea realmente nuevas estructuras neuronales. Por eso, hasta una idea pasajera puede dejar marcas duraderas en el cerebro, de modo parecido a como un chaparrón primaveral puede dejar un pequeño rastro en una colina.

Por ejemplo, los taxistas de Londres, cuyo trabajo requiere que recuerden muchas calles retorcidas, desarrollan un hipocampo —una región cerebral clave para los recuerdos visuales-espaciales— más grande, porque esa parte tiene una carga de trabajo extra.

A medida que te conviertes en una persona más feliz, la región frontal izquierda de tu cerebro se hace más activa. Lo que fluye por tu mente esculpe tu cerebro. De modo que puedes emplear tu mente para cambiar a mejor tu cerebro, lo que beneficiará a todo tu ser y a cada persona cuya vida tenga contacto contigo.

Cualquier cosa por debajo de una perspectiva contemplativa de la vida es un programa casi seguro de infelicidad. (Padre Thomas Keating)

El cerebro que despierta

Creemos que hay algo trascendental implicado en la mente, la consciencia y el camino del despertar, llámese Dios, Espíritu, naturaleza de Buda, la Tierra, o de ninguna manera. Sea lo que fuere, está más allá del universo físico por definición.

cerebro despierta

Dicho esto, cada vez hay más estudios que muestran cuánto depende la mente del cerebro. Por ejemplo, a medida que se desarrolla el cerebro en la niñez, también lo hace la mente; y si el cerebro resulta dañado, también la mente. Cambios sutiles en la química del cerebro alteran el humor, la concentración y la memoria.

La clave de la educación no es enseñar, es despertar. (Ernest Renan)

Las causas del sufrimiento

La vida tiene muchas alegrías y placeres, pero también muchas incomodidades y penas. Solo los humanos nos preocupamos por el futuro, lamentamos el pasado y nos culpamos por el presente. Nos sentimos frustrados cuando no podemos tener lo que queremos, y decepcionados cuando acaba lo que nos gusta. Sufrimos porque sufrimos. Nos molesta el dolor, nos sentimos enfadados por la muerte, tristes por despertar tristes otro día. Esta clase de sufrimiento, que abarca la mayor parte de nuestra infelicidad e insatisfacción, es construido por la mente. Lo cual es irónico, patético… y maravillosamente esperanzador.

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Apagar el fuego de la avidez y el odio para vivir con integridad, calmar y concentrar la mente para ver a través de su confusión y desarrollar una perspicacia liberadora, son cosas realmente importantes para un perfecto desarrollo mental y espiritual que debemos realizar.

Virtud, atención plena y Sabiduría.

Estas son las tres fuentes del bienestar cotidiano, del crecimiento psicológico y de la realización espiritual.

Virtud implica sencillamente regular tus acciones, palabras y pensamientos para crear beneficios y no dañarte a ti mismo ni a otros. La virtud se apoya también en calmarse de abajo arriba, desde el sistema nervioso parasimpático, y en las emociones positivas del sistema límbico.

Atención plena significa el empleo diestro de atención tanto a tu mundo interior como al exterior. Como tu cerebro aprende sobre todo de aquello a lo que prestas atención, la atención es el umbral para absorber experiencias buenas y hacerlas parte de ti mismo

Sabiduría es sentido común aplicado, que adquieres en dos pasos. Primero llegas a entender lo que hiere y lo que ayuda, en otras palabras, lo que causa el sufrimiento y el camino para acabar con él.

Esto trae como resultado que con el tiempo te sientes más conectado con todo, más sereno sobre cómo todas las cosas cambian y acaban, y más capaz de encontrar placer y dolor sin aferrarte al primero ni luchar contra el otro.

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo. (Galileo Galilei)

Controlar tu Mente

Cuando emprendes el camino del despertar, empiezas donde te encuentras. Luego —con tiempo, esfuerzo y medios adecuados— virtud, atención plena y sabiduría se fortalecen progresivamente y te sientes más feliz y más amante. Algunas tradiciones describen este proceso como un descubrimiento de la naturaleza verdadera que siempre estuvo ahí; otras la entienden como la transformación de tu mente y cuerpo. Por supuesto, ambos aspectos del camino del despertar se apoyan entre sí.

controlar tu mente

Por un lado, tu naturaleza verdadera es a la vez un refugio y un recurso para el trabajo de crecimiento personal y práctica espiritual, a veces duro. Es notable que todas las personas que han llegado a lo más profundo de la mente —los sabios y santos de todas las tradiciones religiosas— dicen esencialmente lo mismo: tu naturaleza fundamental es pura, consciente, pacífica, radiante, amante y sabia, y está unida de modos misteriosos con los últimos puntales de la realidad, comoquiera que llamemos a Eso. Tu verdadera naturaleza puede estar transitoriamente oculta por el estrés, la preocupación, la ira y los anhelos no satisfechos, pero sigue existiendo. Y saberlo puede ser un gran consuelo.

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Por otro lado, trabajar con mente y cuerpo animando el desarrollo de lo que es sano —y el arrancar lo que no es— es central en cualquier camino de desarrollo psicológico y espiritual. Incluso si la práctica es cuestión de «quitar los obstáculos», se trata de un proceso progresivo de entrenamiento, purificación y transformación. Paradójicamente, le lleva a uno tiempo convertirse en lo que ya es.

En cualquier caso, estos cambios en la mente —descubrir la pureza interior y cultivar las cualidades sanas— reflejan cambios en el cerebro. Comprender mejor cómo funciona y cambia la mente (cómo es secuestrada por las emociones o se calma, cómo genera distracciones o acoge la atención cuidadosa, cómo hace elecciones dañinas o sabias) te permite tomar más control de tu cerebro y, por tanto, de tu mente. Y hará más sencillo y fértil tu desarrollo de mayor bienestar, amabilidad y perspicacia, y te ayudará a ir tan lejos como te sea posible por el camino del despertar

Estar a tu propio lado

Es un principio moral universal que, cuanto más poder tienes sobre alguien, mayor es tu deber de usarlo con benevolencia. Bueno, pues ¿cuál es la persona sobre la que tienes mayor poder? Tú mismo, el que serás en el futuro. Tienes esa vida en tus manos, y lo que será de ella depende de cómo la cuides.

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Una de las experiencias centrales de mi vida ocurrió una tarde, en la época de Acción de Gracias, cuando tenía unos seis años. Estaba frente a mi casa, al otro lado de la calle, junto a los maizales de Illinois, viendo los surcos del suelo oscuro llenos con agua de lluvia reciente. Unas luces hacían guiños en las colinas lejanas. Me sentía tranquilo y claro, y triste por la infelicidad de esa noche en mi casa. Y entonces me llegó una idea muy poderosamente: dependía de mí, y de nadie más, encontrar mi camino hacia las luces distantes y la posibilidad de felicidad que representaban.

Ese momento ha seguido conmigo por lo que me enseñó sobre lo que está bajo nuestro control y lo que no. Es imposible cambiar el pasado o el presente: no puedes más que aceptarlo como es. Pero puedes ocuparte de mejorar y crear tu futuro. La mayoría de las maneras en que lo harás serán pequeñas y humildes: por emplear algunos ejemplos, puedes hacer una inhalación muy profunda en una reunión tensa para forzar una exhalación larga, que activa el sistema nervioso parasimpático, que es calmante. O, cuando recuerdas una experiencia que te disgusta, invocar la sensación de estar con alguien que te quiere, lo que gradualmente infundirá una sensación positiva en el recuerdo desagradable. O, para afianzar la mente, prolongar deliberadamente la sensación de felicidad, que aumentará los niveles del neurotransmisor dopamina, que te ayudará a mantener la atención enfocada.

Con el tiempo estas pequeñas acciones van sumando. Las actividades ordinarias de cada día, igual que cualquier práctica de crecimiento personal o espiritual, contienen docenas de oportunidades de cambiar tu cerebro de dentro afuera. Tienes el poder de hacerlo, lo cual es una cosa maravillosa en un mundo lleno de fuerzas que escapan a tu control. Una gota de lluvia no sirve de mucho, pero con suficientes gotas y suficiente tiempo puedes excavar el Gran Cañón.

Pero, para dar estos pasos, tienes que estar a tu propio lado. Puede que al principio no sea tan sencillo, la mayoría de la gente es menos amable consigo misma que con los demás.

Para ponerte de tu lado, puede ayudar que construyas un argumento convincente en defensa de las causas que cambiarán a mejor tu cerebro. Por ejemplo, considera estas dos cosas, por favor:

  • Una vez fuiste un niño, tan digno de cuidado como cualquier otro. ¿Puedes verte como un niño? ¿No desearías lo mejor para esa personita? Lo mismo es cierto hoy: eres un humano como otros, igual de merecedor de felicidad, amor y sabiduría.
  • El avance por el camino del despertar te hará más eficaz en tu trabajo y relaciones. Piensa en las muchas maneras en que otros se beneficiarán de que mejore tu humor, tu buena disposición y tu sabiduría. Es un verdadero regalo para los demás.
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El mundo en el filo de una espada

Y quizás lo más importante de todo: piensa en las oleadas esparciéndose desde tu propio crecimiento, imperceptibles pero ayudando realmente a un mundo lleno de avaricia, confusión, miedo e ira. Nuestro mundo está sobre el filo de una espada y podría caer en cualquiera de los dos lados. Por todo el planeta podemos ver cómo aumentan un número creciente de organizaciones populares espontáneas y una comprensión mayor de nuestra frágil interconectividad. Por otro lado, el mundo se está calentando, las tecnologías militares cada vez son más letales y un millardo de personas se acuestan hambrientas cada noche.

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La tragedia y la oportunidad de este momento de la historia son exactamente las mismas: los recursos naturales y técnicos para alejarnos del precipicio ya existen. El problema no es la falta de recursos. Es la falta de voluntad y de autolimitación, de atención a lo que pasa de verdad, y de iluminado autointerés: en otras palabras, escasez de virtud, atención plena y sabiduría.

Dejar solo lo Bueno

buenas-accionesDe modo muy parecido a como tu cuerpo se hace con lo que comes, tu mente se construye con las experiencias que tienes. El flujo de las experiencias esculpe gradualmente tu cerebro, dando forma a tu mente. Algunos de los resultados pueden recordarse deliberadamente: «Esto es lo que hice el último verano; así me sentía cuando estaba enamorado». Pero la mayor parte del moldeado de tu mente será siempre inconsciente.

A esto se le llama memoria implícita, e incluye tus expectativas, modelos de relaciones, tendencias emocionales y perspectiva general. La memoria implícita establece el paisaje interior de tu mente, cómo se siente al ser tú, a partir de la lenta acumulación de residuos de experiencia vivida.

En cierto sentido, esos residuos pueden clasificarse en dos montones: los que te benefician a ti y a otros, y los que dañan. Parafraseando la sección de la sabiduría del Noble Óctuple Sendero budista, debes crear, conservar y aumentar los recuerdos implícitos beneficiosos, y evitar, eliminar o reducir los dañinos.

El sesgo negativo de la memoria

Pero aquí está el problema: tu mente da prioridad a buscar, grabar, almacenar, recordar y reaccionar a las experiencias desagradables; como ya dijimos, es como el velero para las experiencias negativas y como el teflón para las positivas. Y, en consecuencia, la pila de los recuerdos implícitos negativos crece más deprisa que la de los recuerdos positivos, aunque las experiencias positivas sean muchas más que las negativas. Así que el sentimiento de fondo de ser tú puede llegar a ser inmerecidamente pesimista y abatido.

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Claro, las experiencias negativas tienen beneficios: las pérdidas abren el corazón, el arrepentimiento da una brújula moral, la ansiedad te prepara para las amenazas y la ira señala cosas que están mal y deberían arreglarse. Pero ¿te parece que no tienes suficientes experiencias negativas? El dolor emocional que no te beneficia a ti ni a otros es sufrimiento inútil. Y el dolor de hoy alimenta más dolor para mañana. Por ejemplo, incluso un episodio único de gran depresión puede reformar los circuitos cerebrales de modo que hagan más probables otros episodios de depresión.

¡Qué pobre memoria es aquélla que sólo funciona hacia atrás! (Lewis Carroll)

El remedio no es suprimir las experiencias negativas: cuando las hay, las hay. Se trata de acoger las positivas, de incorporarlas de modo que se conviertan en una parte permanente de ti.

Por último te dejo a manera de reflexión una vieja historia proveniente de los indios Cherokee (Norte America), que te permitirá entender mejor lo aqui compartido:

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla
que ocurre en el interior de las personas.
Él dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros”.
“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.
“El otro es Bueno – Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad,
benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:
“¿Qué lobo gana?”
El viejo Cherokee respondió: “Aquél al que tú alimentes.”

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