Estas son las emociones de baja vibración que retrasan tu despertar espiritual y enferman tu cuerpo

Nos encontramos en un plano dual donde coexisten en nuestro Universo interior, emociones que vibran en concordancia al nivel de consciencia de cada uno de nosotros y de acuerdo a nuestra percepción de la realidad.

Cuando nuestros pensamientos son precedidos por aquellas emociones que nos generan bienestar con un grado de intensidad vibracional significativo, podemos llegar a crear un puente entre el mundo material, espiritual y mental, o bien por el contrario, si esas emociones son densificadas terminan bloqueando el flujo natural de la vida  limitándonos y estableciendo barreras que impiden nuestro crecimiento espiritual.

El poder de nuestros pensamientos, emociones y creencias influyen directamente en nuestros centros energéticos y campo áurico, los pensamientos nocivos que generen en nosotros emociones negativas contraen nuestra aura bloqueando los chakras involucrados afectando también, a aquellos órganos relacionados entre sí, por consiguiente, atraemos a nuestro campo de experiencias toda circunstancia desfavorable que nos deja en un lugar restrictivo para accionar a nuestro favor.

Para poder avanzar en nuestro despertar espiritual es necesario detenernos a observar aquellas emociones que generan nuestros pensamientos, ya que a veces, éstos últimos, se escurren en nuestra mente subconsciente, mientras que la emoción se hace más evidente en nosotros para conseguir modificarla cambiando la polaridad.

Emociones de baja vibración

– Miedo

– Culpa

– Inseguridad

– Envidia

– Celos

– Frustración

– Pesimismo

– Ira

Emociones de vibración elevada

– Amor

– Alegría

– Confianza

– Seguridad

– Armonía

– Gratitud

– Perdón

– Optimismo

Para co-crear nuestra realidad en concordancia con las leyes físicas y metafísicas del Universo debemos aprender a fusionarnos con la energía de Luz y Amor en armonía para todos, solo de esa manera, podremos alcanzar el estado del Ser más elevado para nuestro despertar de consciencia.

Por: Florencia Lozada

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