Todos sentimos cierta inseguridad ante circunstancias que nos toca vivir y enfrentar en la vida, es natural que nos invadan las dudas cuando tenemos que tomar decisiones trascendentales, que implican cambios, riesgos, expectativas, y que por lo general se presentan varias veces en la vida, las tomemos o no.

Estas dudas que nos invaden se convierten poco a poco en límites, en obstáculos y en abismos que nos separan de nuestros logros, de nuestros sueños y metas, y de todo aquello que nos planteamos para el mañana.

Ocurre que sin darnos cuenta, nosotros mismos ponemos esas limitaciones a nuestros logros, por las dudas y las expectativas que nos llegan en el momento, que nos impiden tomar riesgos, que nos atemorizan y nos alejan de aquello que deseamos para nuestra vida, pues son precisamente esos temores los que nos frenan y no nos permiten avanzar.

Aunque es natural sentir dudas y temores ante los escenarios que enfrentamos en la vida, especialmente cuando podemos tomar la determinación de planificar las acciones futuras, no debemos permitir que estas dudas se conviertan en limitantes del hoy, de aquellas acciones que abrirán caminos a nuevos rumbos en nuestra vida, que nos tenderán puentes y que representan oportunidades labradas, por el contrario, las dudas del hoy deben eliminarse, meditarse y percibirse como cierta precaución, pero sin dejarnos intimidar por ellas.

TE PUEDE INTERESAR:  Meditación consciente (Mindfulness): el boom para enfrentar un mundo urgente

Todo nuevo comienzo genera expectativas, una nueva relación, un viaje, un nuevo trabajo, tener familia, comprar un bien o cualquier otra cosa que represente un logro en nuestra vida, ha tenido que pasar en primera instancia por un arduo trabajo, por una larga espera, por muchos obstáculos y únicamente la perseverancia nos dará el disfrute de ese logro, cosa que no se materializará si nos dejamos vencer por las dudas.

No podemos tener la capacidad de presentir todo, de adivinar si nos irá bien o nos irá mal, solo tenemos la voluntad, el deseo, la potencia y la confianza de creernos capaces, de luchar, de enfrentar sin temor y de sentirnos libres de accionar, de decidir y llevar a cabo nuestros sueños, los resultados del mañana no son para ser juzgados por alguien más, por el contrario, representan el nutriente de la experiencia de vida, del logro alcanzado o del fracaso aprendido, de la lucha, de la constancia y de el poder demostrarse a si mismo que se puede llegar muy lejos sin que las dudas se conviertan en ataduras.

Los seres humanos tenemos la hermosa facultad de intuir, de presentir y escuchar esa voz interna, de luz, que nos guía y nos orienta de muchas maneras, que nos intuye y nos da ese sentido de que sea lo que sea que se encuentre en nuestro camino, tendremos el coraje de enfrentarlo, de superarlo, de dominarlo y generalmente se trata de luchas internas, no externas, pues solemos convertirnos en nuestros peores enemigos.

TE PUEDE INTERESAR:  LA CULPA: la pesada carga que no sirve de nada y nos destruye por dentro

Sea cual sea tu plan de futuro tus metas, logros y deseos del mañana, no permitas que el temor que genera la duda sea un impedimento, los límites lo pones tu y siempre y cuando obres en razón, en amor, con bondad y sin ir en detrimento de nadie, puedes tener la certeza de que cada acción en tu vida dejará una gran enseñanza…

Si te gustó este artículo dale click en SEGUIR y compártelo en las redes sociales:

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here